"La generación de oro...y diamantes" (Artículo de Opinión)
No creo en las casualidades. Para mí todo o casi todo tiene una causa y un efecto. En el colegio y en las diferentes universidades por las que he pasado, me enseñaron a ser racional o, al menos, a intentar serlo. La lección básica no era otra que buscar la verdad por medio de la razón. Primero pienso, luego existo. Ya lo dijo Descartes.
Aunque, por lo visto en las últimas 24 horas, en el TAS parece que se saltaron esa clase de filosofía. Pero no sólo eso, por lo visto tampoco pasaron del suficiente en derecho. Y es que pasar por alto un principio básico como es juzgar sin conocer es como saltar a la piscina sin percatarse de que no hay agua. En pocas palabras, que la sanción de dos años que el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) ha impuesto al ciclista español, Alberto Contador, por supuesto positivo por clembuterol en una etapa del Tour 2010, es un acto de osadía y, al mismo tiempo, un suicidio por parte de dicho organismo. Osadía, porque deciden juzgar entre un mar de dudas con la sanción más dura, a sabiendas de que el resultado es tan pequeño como irrisorio. Suicidio, porque cualquiera de nosotros daría más positivo con una pastilla recetada por un médico que lo que dio el madrileño.
Con esta decisión, el de Pinto pierde el Tour del 2010 así como el Giro de 2011, dos de las competiciones que ganó mientras se resolvía el caso por el que ayer, lunes 6 de febrero, fue juzgado. Contador pierde además varias victorias de etapa y la posibilidad de participar en los JJ.OO. que se celebrarán este verano en Londres. Por si fuera poco, al corredor también le costará dinero la sanción. El que tendrá que pagar a la UCI y el que perderá en patrocinadores y carreras. Alberto no volverá a correr hasta el 5 de agosto, fecha en la que el carácter retroactivo de la sanción toque a su fin ya que el madrileño cumplió un periodo de suspensión provisional entre 2010 y 2011. Sin duda, toda una estocada mortal la que se le ha dado al ciclismo como bien apuntó ayer el mejor ciclista de todos los tiempos, Eddy Merckx.
Y es que con Contador se crea un precedente sin igual. No sólo se juzga sin conocer (hecho grave), sino que además el TAS mete la pata hasta el fondo sin tenerlas todas consigo. Lo hace apoyado por la UCI y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), al no creerse las argumentaciones de Alberto sobre el positivo por consumición de un suplemento nutritivo contaminado. El caso es que hace poco la FIFA, otro organismo de renombre pero con menos carácter judicial, absolvió a 109 jugadores que sufrieron la misma situación de “contaminación” que la de Alberto. Fue en el Mundial Sub 17 que se celebró en México, un país donde es frecuente engordar al ganado con clembuterol. Jiri Dvorak, director médico de FIFA, fue claro en su momento, “no es un problema de dopaje, si no de salud pública”, sentenció.
¿Y ahora qué? Pues ahora Alberto queda manchado y España y su deporte, de nuevo, en entredicho. ‘El pistolero’ de una generación de deportistas de oro como lo son Rafa Nadal, Pau Gasol, Iker Casillas, Xavi Hernández, Jorge Lorenzo o Fernando Alonso, ve como se le encasquillan las balas. Uno de los estandartes de esta rama de líderes, de ganadores compulsivos, de ídolos dentro y fuera de las pistas, se queda fuera de juego. Algunos lo ven como cabeza de turco de una mezcla de conspiración y envidia hacia el gen ganador del deportista español, que desde Barcelona 92’ ha ido considerablemente en aumento en todas las disciplinas. Otros, sencillamente, lo ven como un culpable. Pero para muchos, la gran mayoría, Alberto es inocente.
Sea como fuere, lo cierto es que esta generación, por mucho que se empeñe Yannick Noah, tampoco es fruto de la casualidad, de ahí mi comienzo filosófico. Y no lo es porque está preparada, porque es muy trabajadora, porque está cualificada y porque para todos ellos ganar forma parte de su ADN, como ya explique hace unos días refiriéndome a Nadal. La generación no es de oro, sino de diamantes. Porque aunque el golpe a Contador y al ciclismo es fuerte, la tendencia y la genética de estos deportistas dice que la recuperación será mucho mayor. Caerse está permitido, pero levantarse es obligatorio. Alberto está más dolido por su orgullo propio que por la sanción. Porque él sabe que tiene la verdad y porque él sabe que está limpio. Y eso, para estos atletas, es sed de venganza. En el caso de Contador tiene nombre y apellidos: Vuelta 2012 y Tour 2013. Volverá. Disparará. Y vencerá. Lo que siempre ha hecho…
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